La Maldición [10](Las historias de Big)

La Maldición de los varones BDP 10

Para cuándo el gallo de Oro de mi abuelo BDP ganó su octava pelea, había mandado directo a la olla del sancocho a 6 rivales, nadie en el pueblo de El Muelle de Cariaco quería arriesgar sus gallos encontrá de el de mi abuelo a menos que el margen de la apuesta fuera abismal.

Fuerte a Locha era la expresión usada en las apuestas de gallos, el Fuerte era una moneda de plata que equivalía a 5 bolívares, la Locha en desuso mucho antes de que yo naciera era una moneda que equivalía a 12 centavos ½, cabían 8 Lochas en 1 bolívar y 40 en un Fuerte, esas eran las apuestas que aceptaban los que retaban el gallo de mi abuelo, como él no tenía dinero para cubrir una apuesta muy alta, pues ganaba muy poco dinero con su gallo campeón.

La solución que encontró mi abuelo BDP para poder ganar un buen dinero con su gallo de oro fue salir de El Muelle de Cariaco y probar suerte en las galleras de los pueblos aledaños donde nadie lo conocía a él o a su gallo, resultó, 6 victorias más, 4 rivales enviados directo a la olla de Sancocho y el gallo de oro de mi abuelo estaba para grandes es escenarios.

El gallero Español

Mi abuelo BDP lleva a su gallo de oro a la ciudad de Cumaná, la capital del estado, aproximadamente cada 15 días para que se recuperará el gallo entre cada pelea, comenzó buscando rivales en galleras pequeñas, luego de tres victorias y dos sancochos mas, prueba suerte en la mejor gallera de la ciudad buscando un mejor premio, en esa visita el gallo dorado ganó su pelea más fácil, no duró un minuto, un espuelazo en la cabeza de su rival lo dejó tendido en la arena.

Ese gallo pertenecía a un gallero profesional, un inmigrante español con varios negocios en Cumana y mucha plata, su pasión los gallos, el nombre del gallero se perdió de la memoria de mis tías, Lou, Ele y Nun. Este criaba y entrenaba más de 30 gallos a la vez, no era un gallero artesanal como mis abuelos, era un profesional de esta actividad. Como la pelea había sido corta reta a mi abuelo a una segunda pelea ese mismo dia, mi abuelo revisa su gallo y acepta, pero para el final de la tarde, para refrescar y darle un poco de descanso a su campeón, el gallero Español fue a su casa a buscar al mejor gallo de su cuadra!!!

Cuenta mi abuelo que fue la pelea más dura de su gallo de oro, 20 minutos de ataques, espuelazos y picotazos de ambos lados, prevaleció el gallo de mi abuelo, el del gallero Español quedó malogrado sobre la arena, pero no murió, el tipo se lo regaló a unos muchachos, le pago la apuesta a mi abuelo y lo reto a una tercera pelea, mi abuelo revisó su gallo que está vez si recibió daño y pidió un mes para recuperarlo. Esa pelea fue en la gallera donde comenzo todo, en El Muelle de Cariaco.

Fue el acontecimiento del pueblo, lleno hasta la bandera, mi abuela Vare que no asistía nunca a las peleas fue, ya que mi abuelo apostó todo lo que ganó en la última pelea y lo que tenía guardado, para derrotar a mi abuelo y al gallo dorado, el gallero Español había viajado hasta Caracas a comprar el mejor gallo de pelea que pudiera encontrar, se trajo uno cubano, los mejores gallos de pelea que existían, la pelea no fue sencilla, pero no tan dura como la anterior, antes de los 10 minutos ganó el gallo dorado de mi abuelo, para su alegría y la del pueblo.

Entonces el gallero Español hizo lo impensable, no se enojó o baleo al gallo de mi abuelo, cosa que me contaron mis dos abuelos que pasaba muy a menudo cuando un gallero se enojaba o discutía con otro por la derrota de su gallo!!!, algunos desalmados por la rabia de una derrota eran capaces de matar a su propio gallo si perdía.

En cambio el gallero Español le ofreció el oro y el moro a mi abuelo a cambio de su gallo de oro, mi abuelo BDP no quería vender a su campeón, mi abuela Vare intervino, era mucho dinero, tanto que su gallo tendría que ganar muchas peleas para obtenerlo, y mi abuelo BDP terminó vendiendo su gallo de la suerte, el gallo dorado se retiró de sus manos con un record perfecto, 20 peleas, 20 victorias y 16 gallos rivales enviados directo a la olla del sancocho. Mi abuelo jamás tendría otro gallo igual, el gallero Español se marchó con su gallo de oro y jamás volvió a saber que paso con ninguno de los dos. Me gusta pensar que el gallo de oro de mi abuelo BDP no murió en una pelea, sino que después de su retiro, vivió feliz montando gallinas y comiendo maíz hasta el final de sus días.

Los 7 años de las vacas gordas

Mi abuelo no se bebió en ron o apósto el dinero de la venta de su gallo, lo puso a producir, y le dió tranquilidad a su familia, compro la casa que alquilaba y la arreglo, y también puso su primer negocio, uno que conocía, montó una tienda de materiales de construcción, bloques, cemento, arena, madera y herramientas, además juntó a su hermano César, mi tío abuelo, no solo vendía los materiales, contrató a unos muchachos y también si querías te construía lo que necesitabas, el negocio redondo.

Mi abuelo progreso a pasos agigantados, seguía criando un gallito de tanto en tanto, se tomaba sus tragos de ron y jugaba dominó, barajas, dados y billar en el Bar de Pinto para divertirse un rato hasta temprano en las noches antes de regresar a su casa con su familia, pero trabajaba de sol a sol, de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde, menos los domingos que era el dia de ir a la gallera.

Para cuándo mi papá cumplió 9, mi abuelo BDP compró su segunda casa, una más grande, mi abuela Vare estaba embarazada de mi tía Luisa, también compró un segundo negocio, una Pulpería, que atendía mi abuela Vare, con la ayuda de la hermana menor de mi abuelo, Carmen y mi Papá, mientras mi tía Nico cuidaba de los más pequeños en la casa.

Esa segunda casa quedaba exactamente a dos casas de distancia en la acera de enfrente de la casa donde vivía la familia de mi mamá, Mi abuelo Humberto conoció y se enamoró de mi abuela Olga cuando ella tenía 14, y el 20, se casaron un año después en un pueblito llamado Paradero aún más pequeño que El Muelle de Cariaco, a donde se mudaron al poco tiempo, en esa casa nació mi Mamá, mi tía La Catira que es también mi madrina de bautizo y de mi hermana y mi tío Humbertico, los demás hijos nacieron en Puerto La Cruz, porque ellos emigraron unos años antes que mi familia paterna y en mucho mejores circunstancias económicas, está historia no la escuché primero de mis tías Lou, Ele y Nun, sino de mi abuela Olga cuando era pequeño, ella me mostró la foto que aun debe estar guardada en algún álbum perdido en uno de los closets de la casa de mis abuelos maternos, en dicha foto mi papá con 10 años…

Que pequeño es el mundo y como dicen que de verdad es un pañuelo, porque en Puerto La Cruz volverían a ser vecinos, no tan próximos, pero si viviendo y creciendo en el mismo barrio, donde se enamoraron y se casaron.

Continuará…

<center English Version </center

The Male BDP Gambler's Curse 10

By the time my grandfather BDP's Golden Rooster won its eighth fight, it had sent six rivals straight to the sancocho pot. Nobody in the town of El Muelle de Cariaco wanted to risk their roosters against my grandfather's unless the betting margin was enormous.

"Fuerte a Locha" was the expression used in cockfighting bets. A Fuerte was a silver coin worth 5 bolivars, and a Locha long out of use before I was born was a coin worth 12.5 centavos. Eight Lochas fit into one bolivar, and 40 into a Fuerte. These were the bets accepted by those who challenged my grandfather's rooster. Since he didn't have the money to cover a very high bet, he won very little money with his champion rooster.

The solution my grandfather BDP found to earn good money with his golden rooster was to leave El Muelle de Cariaco and try his luck in the cockfighting arenas of the surrounding towns, where nobody knew him or his rooster. It worked: six more victories, four rivals sent straight to the sancocho pot, and my grandfather's golden rooster was ready for the big stage.

The Spanish Cockfighter

My grandfather BDP takes his golden rooster to the city of Cumaná, the state capital, approximately every two weeks so the rooster can recover between fights. He started by looking for rivals in small cockfighting arenas. After three victories and two more sancocho pots, he tried his luck in the best cockfighting arena in the city, seeking a bigger prize. On that visit, the golden rooster won its easiest fight yet; it didn't last a minute. A spur to his rival's head left him lying in the sand.

That rooster belonged to a professional cockfighter, a Spanish immigrant with several businesses in Cumaná and a lot of money. His passion was roosters. My aunts, Lou, Ele, and Nun, have lost track of the breeder's name. He raised and trained more than 30 roosters at a time. He wasn't an amateur like my grandparents; he was a professional. Since the fight had been short, he challenged my grandfather to a second fight that same day. My grandfather checked his rooster and accepted, but towards the end of the afternoon, to give his champion a break and some rest, the Spanish breeder went to his house to get the best rooster from his stable!

My grandfather tells the story of how tough his golden rooster's fight ever was. Twenty minutes of attacks, spurs, and pecks from both sides. My grandfather's rooster prevailed. The Spanish cockfighter's rooster was badly injured on the sand, but it didn't die. The man gave it to some boys, paid my grandfather his bet, and challenged him to a third fight. My grandfather examined his rooster, which this time was seriously hurt, and asked for a month to recover. That fight took place at the cockfighting arena where it all began, in El Muelle de Cariaco.

It was the town's big event, packed to the rafters. My grandmother Vare, who never attended cockfights, went because my grandfather had bet everything he'd won in the last fight, plus all his savings, to defeat my grandfather and the golden rooster. The Spanish cockfighter had traveled all the way to Caracas to buy the best fighting rooster he could find; he brought back a Cuban one, one of the best fighting roosters in existence. The fight wasn't easy, but not as tough as the previous one. Before 10 minutes were up, my grandfather's golden rooster won, to his joy and the joy of the town.

Then the Spanish cockfighter did the unthinkable. He didn't get angry or shoot my grandfather's rooster, something my two grandparents told me happened very often when a cockfighter got angry or argued with another over his rooster's defeat! Some heartless men, consumed by rage at a loss, were even capable of killing their own rooster if it lost.

Instead, the Spanish cockfighter offered my grandfather the moon and the stars in exchange for his golden rooster. My grandfather didn't want to sell his champion, but my grandmother intervened. It was a lot of money, so much so that his rooster would have to win many fights to earn it. And my grandfather ended up selling his lucky rooster. The golden rooster left his hands with a perfect record: 20 fights, 20 victories, and 16 rival roosters sent straight to the stew pot. My grandfather would never have another rooster like it. The Spanish cockfighter left with his golden rooster, and he never heard from either of them again. I like to think that my grandfather BDP's golden rooster didn't die in a fight, but that after his retirement, he lived happily riding chickens and eating corn until the end of his days.

The Seven Years of Plenty

My grandfather didn't squander the money from selling his rooster on rum or gamble it away. He put it to work, giving his family peace of mind. He bought the house he was renting and fixed it up, and he also started his first business, one he knew well. He opened a building materials store: blocks, cement, sand, wood, and tools. He even brought in his brother César, my great-uncle. He didn't just sell the materials; he hired some young men, and if you wanted, he'd even build whatever you needed. It was a perfect business.

My grandfather progressed by leaps and bounds. He still raised a rooster now and then, enjoyed his rum shots, and played dominoes, cards, dice, and billiards at Pinto's Bar to have some fun until early evening before returning home to his family. But he worked from sunrise to sunset, from 6 in the morning to 6 in the evening, except for Sundays, which was the day he went to the cockfighting arena.

When my father turned 9, my grandfather bought his second house, a bigger one. My grandmother Vare was pregnant with my aunt Luisa, and she also bought a second business, a general store, which my grandmother Vare ran with the help of my grandfather's younger sister, Carmen, and my father, while my aunt Nico took care of the younger children in the house.

That second house was exactly two houses away on the opposite sidewalk from the house where my mother's family lived. My grandfather Humberto met and fell in love with my grandmother Olga when she was 14, and he was 20. They married a year later in a small town called Paradero, even smaller than El Muelle de Cariaco, where they moved shortly after. My mother, my aunt La Catira who is also my godmother and my sister's godmother , and my uncle Humbertico were born in that house. The other children were born in Puerto La Cruz because they emigrated a few years before my paternal family and in much better economic circumstances. I didn't first hear this story from my aunts Lou, Ele, and Nun, but from my grandmother Olga when I was little. She showed me the photo, which must still be stored in some album lost in one of the closets of my maternal grandparents' house. In that photo, my father,…

What a small world, and as they say, it really is a handkerchief, because in Puerto La Cruz they would be neighbors again, not exactly next door, but living and growing up in the same neighborhood where they fell in love and got married.

To be continued…

<center capitulo anterior: 16 : Las Mini Cuevas 8 La Maldición de los varones BDP 1 La Maldición de los varones BDP 2 La Maldición de los varones BDP 3 La Maldición de los varones BDP 4 La Maldición de los varones BDP 5 La Maldición de los varones BDP 6 La Maldición de los varones BDP 7 La Maldición de los varones BDP 8 La Maldición de los varones BDP 9 </center

Escrito originalmente en Español, traducido al inglés utilizando Google Traslate.

Todas las imágenes de está publicación son propias tomadas con mi teléfono o creadas con inteligencia artificial utilizando las versiones gratuitas de los websites: Gemini, Leonardo.ai, Nightcafe.studio, picfinder.ai, Tensort.art, playground.com y algunas otras páginas más, siempre usando mis propios prompts o los que comparten gratuitamente otros creadores de contenido digital.

beblurt outofthematrix newvisionlife team-mexico blurtconnect-ng blurtpower blurtpowerbot bighistory

Komentarze

Ładuję komentarze…